Libros en movimiento / Books in motion (01/07/2018 – 15/07/2018)

  • Apegos feroces – Vivian Gornick 
  • Magnus Chase y los dioses de Asgard – Rick Riordan
  • El monarca de las sombras – Javier Cercas
  • Llámame por tu nombre – André Aciman
  • Una palabra tuya – Elvira Lindo
  • El cisne negro – Nassim Nicholas Taleb
  • El regreso del Catón – Matilde Asensi
  • La desaparición de Stephanie Mailer – Joël Dicker
  • El contenido del silencio – Lucía Etxebarria
  • Las hijas del capitán – María Dueñas
  • Idiotizadas: Un cuento de empoderhadas – Raquel Córcoles
  • Caricatura – Daniel Clowes
  • La catedral del mar – Ildefonso Falcones
  • El matón que soñaba con un lugar en el paraíso – Jonas Jonasson
  • Patria – Fernando Aramburu
  • La magia de ser Sofía – Elisabet Benavent
  • El día que se perdió la cordura- Javier Castillo
  • En mi casa no entra un gato – Pedro Zuazua Gil
  • Como fuego en el hielo – Luz Gabás
  • Espías a bordo – Manuel Maestro
  • Los optimistas – Andrew Miller
  • Los hijos de Húrin – J.R.R.Tolkien
  • La extraña desaparición de Esme Lennox – Maggie O’Farrell
  • El samurai de Sevilla – John J. Healey
  • Los placeres y los días – Marcel Proust
  • Los días de Jesús en la escuela – J.M. Coetzee
  • La decisión de Nora – Telesfora Ruiz
  • Ordesa – Manuel Vilas
  • Cuentos nicaragüenses – Julio Valle-Castillo
  • Escapada – Alice Munro
  • El péndulo de Foucault – Umberto Eco
  • Los mares del sur – Manuel Vázquez Montalbán
  • Solterona – Kate Bolick

“Libros en movimiento” no tiene más pretensión que dejar constancia de aquellos libros que veo en mi deambular diario. Es, simplemente, lo que logro ver que la gente lee. No hay ninguna intención comercial o publicitaria. En vuestras manos está decidir si alguno de ellos merece ser parte de vuestra vida.

“Books in Motion” has no pretension but listing those books I see in my daily wander. It is just what I am able to see from people’s readings. There is no comercial or advertising intention. It is up to you to decide if any of those books should be part of your lives.

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Nada se opone a la noche – Delphine de Vigan

Es un goce comenzar una novela sin saber muy bien a qué se está enfrentando uno. Habiendo leído someramente la descripción del editor, uno puede pensar que tiene entre las manos una novela negra (madre muerta, hija investiga sobre su muerte, se enfrenta a miedos del pasado, bla-bla-bla…). Y con esas, y con mi rechazo a las novelas negras, empecé este que se ha convertido en uno de mis libros preferidos. ¿Nos hayamos ante una investigación de una muerte? Versión corta: en cierto modo. Versión larga: ni de coña. Lo que realmente ocurre en este relato es que Delphine de Vigan abre su alma en canal y nos la expone de forma cruda y, hasta cierto punto, despiadada sobre un tapete junto a la biografía de su inusual, o quizás no tanto, familia. Es una expiación. Un grito de socorro emitido a la puerta de la casa de un amigo que sabes que te va a entender y que te va a escuchar y que después te va a ofrecer una cerveza y vas a salir luego de su casa con las mismas dudas, pero más tranquilo. ¿Por qué su madre ha aparecido muerta?¿Qué (no) la ha llevado a suicidarse? Delphine rápidamente entiende que no hay una respuesta sencilla, que no va a obtenerla de la nota de suicidio y que todo pesar que desemboque en desdicha tal que le lleve a uno a suicidarse está motivado por una biografía en la que los sufrimientos han pesado más que los instantes de dicha (o que la dicha puntual es inmejorable y no hay perspectiva halagüeña a la vista), y se decide a entrevistar a todos los miembros vivos de su abultada familia para descubrirlos. Y ya sabemos que cuando se escarba lo más normal es que aparezca entre la tierra mucha más basura de la que uno querría encontrar. Lo que obtendrá al final de su camino será quizás solo su verdad pero al menos ofrecerá esa respuesta que uno necesita en ciertos momentos de sufrimiento extremo.

Este tipo de autobiografías, que van más allá de ser sólo una crónica vital, ya componen un género propio en la historia de la literatura (hablo brevemente sobre ello en el comienzo del comentario que hice aquí), y quizás haya tenido en los últimos años un referente en la inmensa pentalogía de Karl Ove Knausgård “Mi lucha” de la que me acordado varias veces leyendo el relato de De Vigan. Sin embargo, Delphine se aleja de la ironía, del solipsismo y del tono sarcástico de Knausgård y desarrolla su relato con la sutileza, delicadeza y elegancia que caracteriza a la literatura francesa, incluso a la más bizarra (ejemplos de esto podemos encontrarlos en los textos de Michel Houllebecq o Boris Vian). Podríamos decir que Knausgård bebe a morro de una botella sucia y rota mientras que De Vigan ha limpiado con un pañuelo de tela antes la boquilla y ha vertido el líquido en un vaso casi limpio ¿Se me entiende? Uno lee a De Vigan y en medio de su paranoia encuentra esa frase bella que te golpea el estomago a la vez que te hace esbozar una sonrisa tierna: “anuncié a Lucile (su madre bipolar) que estaba embarazada […] se volvió hacia mí y me preguntó: ¿me dejarás cuidarla?”.

Junto con los retazos biográficos, o más bien, amparados por ellos, Delphine nos irá deshilando una realidad que diariamente se opone a lo diferente, a lo ajeno a pesar de ser muy propio y que hace que aquellas personas que no se adaptan como mandan los cánones sean excluidos de la normalidad social. Los delirios de su madre fruto de su bipolaridad, el Down de su tío cuando todavía era relativamente desconocido o su propia anorexia juvenil son algunos de los ejemplos que usa De Vigan para demostrarlo.

“Nada se opone a la noche” no es una novela fácil. Tenemos asegurado no quedarnos indiferentes ante el relato. Ojalá os ocurra como a mí y este texto os subyugue hasta el paroxismo. Suena demasiado pedante, lo sé, pero es lo más acertado que encuentro para describir la sensación que tuve al acabar de leerlo.

Fuente EBiblio

Libros en movimiento/ Books in motion (16/06/2018 – 30/06/2018)

  • El silencio de las estrellas – Miguel Ángel Pérez Oca
  • Il n’y a pas d’identité culturelle – François Jullien
  • El Principe – Nicolás Maquiavelo
  • La magia de ser Sofía – Elisabet Benavent
  • Crimen y castigo – Fiodor Dostoievski
  • Franco y Hitler – Stanley G. Payne
  • Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa – Jesús Palacios
  • El abuelo que saltó por la ventana y se largó – Jonas Jonasson
  • Las catedrales del cielo – Michael Moutot
  • El asesinato de Sócrates – Marcos Chicot
  • Las uvas de la ira – John Steinbeck
  • Historias de un caracol que descubrió la importancia de la lentitud – Luis Sepúlveda
  • El asesinato de mi tía – Richard Hull
  • Forastero en tierra extraña – Robert A. Heinlein
  • Bloc de otoño – Luis Alberto de Cuenca
  • La conquista del aire – Belén Gopegui
  • Asfixia – Chuck Palaniuk
  • Tú y yo – S.J. Hooks
  • Mañana, si Dios y el diablo quieren – Julio César Cano
  • Fuego y furia – Michael Wollf
  • La disaparition de Stéphanie Mailer – Joël Dicker
  • Los renglones torcidos de Dios – Torcuato Luca de Tena
  • Ya no quedan junglas adonde regresar – Carlos Augusto Casas

“Libros en movimiento” no tiene más pretensión que dejar constancia de aquellos libros que veo en mi deambular diario. Es, simplemente, lo que logro ver que la gente lee. No hay ninguna intención comercial o publicitaria. En vuestras manos está decidir si alguno de ellos merece ser parte de vuestra vida.

“Books in Motion” has no pretension but listing those books I see in my daily wander. It is just what I am able to see from people’s readings. There is no comercial or advertising intention. It is up to you to decide if any of those books should be part of your lives.

Nosotros – Evgueni (Yevgueni) Zamiátin

Nos asustan las historias que relatan series televisivas como Black Mirror mostrando un futuro más cercano de lo que querríamos en el que la tecnología se impone a la naturaleza humana hasta pervertir su esencia. Somos monitorizados, controlados, guiados, observados, coartados y coercionados por elementos tecnológicos que se escapan de nuestro control y que nos quitan la felicidad que nos deberían ofrecer. Pero esta idea no es nueva. Las distopías, la creación de mundos utópicos en los que ninguno querríamos vivir, han sido una constante en la historia de la narrativa y en concreto en la literatura no han sido pocos los textos que nos han sobrecogido por las aberrantes realidades que muestran. Recientemente se ha hecho famosa, por su adaptación a la televisión, la novela de Margaret Atwood “El cuento de la criada” que presenta una sociedad controladora y dogmática que somete a la mujer y la reduce a mero elemento reproductor. Orwell también recurrió a la representación de una sociedad distópica en su archiconocida “1984” en la que un gran hermano controlaba todas las acciones de los ciudadanos. Huxley nos presentó una sociedad idílica a costa de la eliminación de muchos placeres terrenales. Entre todos ellos ha habido muchos otros como, por ejemplo, Bradbury y su “Fahrenheit 451”o Philip K. Dick y “El hombre en el castillo” (no una distopía como tal, pero sí una sociedad alternativa organizada y temible). Pero antes de todos ellos, a principios del siglo XX, un autor ruso, Evgueni Zamiátin , creó una de las primeras sociedades distópicas literarias en su magnífica novela “Nosotros”.

Zamiátin, en su rusa genialidad (la misma de otros autores como Bulgakov o Dostoievski) recurre a los elementos esenciales de una creación de ese orden: tecnología, orden y control. Una sociedad tecnológicamente avanzada con un cierto orden y control en la sociedad, a priori, no debería suponer ningún perjuicio para sus ciudadanos. Pero cuando la tecnología, el orden y el control se imponen al individuo haciendo que sea imposible salirse del guión dictado por los gobernantes, entonces nos enfrentamos a los problemas. Los totalitarismos y las dictaduras son claros ejemplos de esto. Y eso es lo que presenta Zamiátin.

La sociedad de “Nosotros” está regida por la eficacia e indiscutibilidad de las matemáticas. Las personas son llamadas por códigos de números y letras en función de sus características. Las relaciones personales son pautadas y controladas. La incertidumbre no es posible. Ni las elecciones a Benefactor (líder del Estado Único) han de generar duda alguna de que él mismo, único candidato, va a resultar vencedor (¿os suena?). No hay libertad de pensamiento, y la radicalidad de la eficiencia matemática es tal que al protagonista le cuesta describir lo que indica en sus anotaciones pues su “pluma está tan acostumbrada a las cifras (que) no es capaz de crear música de asonancias y rimas”. Si bien la sociedad es el grupo unitario de ciudadanía, esta es tan férrea que destruye la individualidad de sus partes.

El protagonista, en sus anotaciones (que finalmente componen el texto completo de “Nosotros”) empieza a plantearse la idoneidad de esta sociedad en al que él tiene la misión de crear una nave espacial que imponga el ideario del Estado Único allí donde vaya, o en sus palabras “someter al yugo de la razón a los ingeniosos seres que habitan en otros planetas”. Sus dudas, plasmadas en el papel, nos llevan a un viaje filosófico sobre los poderes establecidos, los sentimientos y las relaciones personales. Y nos golpea al mostrarnos cómo puede acabar todo. Porque todas estas sociedades distópicas, recurren al poder por el poder por medio de la alienación. Un ciudadano sin opciones, ocupado constantemente y reprimido con miedo es un ciudadano dócil. Leamos a Zamiátin. Rebelémonos.

Madre de leche y miel – Najat El Hachmi

El primer vínculo sentimental que tenemos con la realidad nada más nacer es con nuestras madres y, sea cual sea la circunstancia vital que dé continuidad a ese primer instante, el nexo permanecerá eternamente. Quizás por eso en la historia de la literatura las madres han ocupado siempre un puesto predominante en muchas narraciones y nunca son un personaje completamente ajeno a la historia principal de cualquier relato, ya sea por medio de relaciones tormentosas como las que cuenta Vivian Gornick en su “Apegos feroces”, a través del sufrimiento colectivo de madres menos cercanas en su vínculo afectivo como la que describe Angelika Schrobsdorff en “Tú no eres como otras madres”, mostrando el dolor de madres incrédulas y dolientes como la que aparece en “En tu vientre” de José Luis Peixoto, o como las múltiples madres que aparecen en el libro que nos ocupa, “Madre de leche y miel” de la escritora marroquí Najat El Hachmi.

Fátima ahora es madre. Y hace muchos años, y a muchos kilómetros de distancia, fue solo hija. Y junto a ella había otras hermanas que estaban, como ella, condenadas a ser madres y esposas (y esclavas). Y tanto antes como ahora, eran pocos los momentos en los que la alegría era mayor al sufrimiento. El trabajo, antes y ahora, era el medio de huir de la realidad. Ahora para mejorarla y poder conseguir que su hija tenga una vida mejor, antes para soportar la miseria de su destino como vientre. Puro vientre de simientes.

Fátima ahora está sentada en su casa materna delante de sus hermanas contando como emigró de Marruecos a Cataluña en busca de su marido. Éste la había desposado por capricho, haciéndola mudarse a su casa familiar donde su suegra y sus cuñadas la odiaban, vejaban y maltrataban, para después abandonarla sin dar mayor explicación con una hija gestándose en su vientre. En el pueblo catalán a donde llegó con una bolsa, una hija y un poco de masa madre para poder hacer el pan de siempre (el simbolismo de este hecho es sobrecogedor) le esperaba la miseria del emigrante: la soledad, la pobreza, el rechazo, el miedo a lo nuevo y ajeno, el esfuerzo sobrehumano y, afortunadamente, la solidaridad.

Fátima, mucho antes, estuvo sentada en el patio de su casa de Marruecos con sus hermanas esperando su futuro. Éste pasaba porque alguna familia se encaprichara de ella y la comprara por una dote para pasar a ser propiedad de su marido en vez de serlo de su padre y convertirse entonces en madre. Fátima trabajaba mucho. Bajaba al río a lavar la ropa contra las piedras, traía agua de la fuente, cuidaba la casa, preparaba la comida y, sobre todo, amasaba y cocinaba el pan. Su pan. El pan que la acompañó después en su viaje y que la alimentó haciéndola sentirse menos lejos de su casa.

Najat El Hachmi nos cuenta esta historia de Fátima, que es la de muchas mujeres que viven sometidas por la tradición, la incultura y la pobreza. Najat hace un alegato de la feminidad más allá de la maternidad, de la libertad por medio de la cultura, y de la familia, pero de la de verdad, de la que nos quiere incondicionalmente y no de aquella que se nos impone. Najat también nos presenta de una forma cruda y transparente el sufrimiento que se padece en la emigración. En estos tiempos en los que en “el primer mundo” (como odio esta expresión) la emigración se nos intenta mostrar constantemente como un peligro es necesaria esta visión clara y sencilla de lo que sufre el inmigrante que no busca otra cosa que encontrar una vida decente.

No es fácil toparse con libros tan bien escritos como “Madre de leche y miel”. Las diferentes voces se mezclan en una sintonía narrativa perfecta, donde sufrimos con lo que nos cuentan, con sus susurros, sus lamentos y sus escasos goces. Disfrutad y sufrid de este magnífico relato. Os removerá y necesitamos, en este mundo indigno, que así sea.

Persépolis – Marjane Satrapi

¿Leer por el mero placer de leer? Por supuesto. Pero también es verdad que hace años que casi todo lo que leo tiende a tener algún tipo de trasfondo educativo ( con todo lo que ello puede abarcar). ¿Por qué simplemente entretenerse cuando además se puede aprender algo? El pensamiento socrático de “solo sé que no se nada” debería imperar en nuestra sociedad porque nos llevaría a intentar huir de nuestra ignorancia por medio del aprendizaje y conseguiríamos, con toda seguridad, una sociedad más justa, más ecuánime y más avanzada. El conocimiento es evolución. Siempre.

Quizás ese fuera también uno de los objetivos de Marjane Satrapi cuando modeló su Persépolis, el libro que le dio la merecida fama de la que goza como ilustradora y escritora. Pero Persépolis, más allá de una magnífica novela gráfica, es una lección de historia iraní. Como la propia Marjane Satrapi dice por medio de sus viñetas, en el mundo occidental se tiende a ver Irán como un país tercermundista repleto de terroristas dispuestos a sacrificarse por su fe. Pero mucho más allá de esta absurda visión hay una realidad ocultada por las noticias generalistas, y es toda esa sociedad luchadora y reprimida que pervive en un Irán mediatizado y asfixiado política y religiosamente.

En este relato, Marjane nos presenta la historia de su vida, desde su infancia feliz en un Irán aparentemente más libre hasta su partida hacia su actual destino, Francia. Nos enseña por medio de sus impactantes viñetas en blanco y negro (más bien me atrevería a decir que solo negras y oscuras, con todo lo que ello conlleva) como se fueron desarrollando los aspectos más importantes de su vida. Nos presenta el horror de las dictaduras, la soledad y la exclusión de los emigrantes, nos hace partícipes de sus dudas y nos enseña a ser críticos con la información que recibimos y, sobre todo, con aquello que nos intentan imponer. Nos enseña a ser valientes y a levantarnos ante las injusticias porque, aunque sea por puro egoísmo, en algún momento, los injustamente ajusticiados podemos ser nosotros mismos. Nos enseña el amor a la cultura, en cualquiera de sus formas, y la obligación que tenemos con nosotros mismos de educarnos en el saber más allá del simple aprendizaje.

Además nos muestra el poder de la mujer como motor de cambio y revolución cultural e ideológica, por ello las políticas represoras y las dictaduras tienden a hacer que la figura de la mujer involucione hasta convertirlas en seres inertes y simplemente fecundos.

Persépolis es una historia necesaria, magníficamente expuesta y ante todo muy educativa. Una novela gráfica ideal para que los adolescentes se adentren en los relatos gráficos de adultos y aprendan a disfrutar de un género literario afortunadamente cada vez más en alza.

Libros en movimiento / Books in motion (01/06/2018 – 15/06/2018)

  • Universos ocultos – Lisa Randall
  • El mundo – Juan José Millás
  • L’amica geniale – Elena Ferrante
  • Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo – Chimamanda Ngozi Adichie
  • Patria – Fernando Aramburu
  • Beso Verdad o Atrevimiento – Aria López
  • La isla de Alice – Daniel Sánchez Arévalo
  • The New York trilogy – Paul Auster
  • Bóvedas de acero – Isaac Asimov
  • Los mitos de Cthulhu – H.P.Lovecraft
  • La última orden. Leyendas Star Wars – Timothy Zahn
  • The talented Mr. Ripley – Patrick Highsmith
  • Enlightenment now – Steven Pinker
  • Las armas secretas – Julio Cortázar
  • Invictus – John Carlin
  • Dark Tower: The gunslinger – Stephen King
  • Auschwitz : Cada día un día más – Esther Mucznik
  • El siglo del socialismo criminal – Jano García
  • Formaciones de lo inconsciente – C.G.Jung
  • Paciencia – Daniel Clowes
  • O que calle para siempre – Sharyn McCrumb
  • Maldito karma – David Safier
  • Presidente – Katy Evans
  • La mujer de verde – Arnaldur Indridason
  • Judgement day – Terry Pratchett / Ian Stewart / Jack Cohen
  • Trilogía americana – Philip Roth
  • El príncipe Lestat y los reinos de la Atlántida – Anne Rice
  • Mother tongue – Bill Bryson
  • Mi isla – Elisabet Benavent
  • Nueve relatos breves sobre el amor, el juego y la muerte – Arthur Schnitzler
  • One week friends 5 – Matcha Hazuki

    “Libros en movimiento” no tiene más pretensión que dejar constancia de aquellos libros que veo en mi deambular diario. Es, simplemente, lo que logro ver que la gente lee. No hay ninguna intención comercial o publicitaria. En vuestras manos está decidir si alguno de ellos merece ser parte de vuestra vida.

    “Books in Motion” has no pretension but listing those books I see in my daily wander. It is just what I am able to see from people’s readings. There is no comercial or advertising intention. It is up to you to decide if any of those books should be part of your lives.