Stoner – John Williams

Cuando me enfrento a un libro como Stoner, con la fama que le precede, tiendo a cargarme de prejuicios y lo comienzo con cierto miedo a que me defraude (el pavor al Best-Seller que llamo, aunque aplicar este calificativo a este relato sería, quizás, despectivo). Y así hice, casi inconscientemente, con esta novela de John Williams (aunque las varias recomendaciones venían de personas de gustos poco dudosas y muchos aciertos previos).
Sin embargo, Stoner tiene un comienzo tan poco alentador que no deja de ser altamente intrigante. Según avanza la lectura, la sensación no desaparece: ¿por qué me estará atrayendo tanto este libro? Y de repente la verdad se te revela en toda su intensidad. No necesitas tener delante tuya un thriller que te haga estar en tensión y desear que avancen las páginas para saber qué ocurre con la trama, o una novela crudamente dramática que te sobrecoja con las desgracias ajenas, o un libro de cariz humorístico que te distraiga y entretenga. John Williams no necesita nada de eso; consigue con su prosa sencilla que, según se vaya desarrollando la novela, notes como cada personaje, cada frase que pronuncian, cada descripción de sus sentimientos, cada ambientación, te atrapan de tal forma que te abstraen de todo lo que existe alrededor, y tienes la sensación de haber empatizado hasta tal punto con William Stoner que crees estar viendo desarrollarse algo de tu propia existencia. 

Pero no es solo la forma, que tiene algo especial, de cómo Williams presenta a Stoner, y al resto de personajes – aunque Stoner fagocite, y con razón, casi todo el espacio -, sino que la temática ambiental elegida, para aquellos que sentimos atracción – y casi devoción – por la cultura humanística, es idónea. 

John Williams ha creado la novela idónea para un amante de la lectura y la cultura. Pone delante del lector a un profesor de origen humilde, obsesionado con la literatura, que ama la enseñanza y cree que ella en un fin en sí mismo (“as if those studies were life itself and not specific means to specific ends”), y le dota de unos valores humanos notables (paciencia, justicia, honestidad, …)

William Stoner es el antihéroe que debería abundar en nuestra sociedad y John Williams el maestro que nos lo presenta en todo su esplendor creando la que podría considerarse la novela perfecta. Sin tapujos: de las de llorar porque se acaba.

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