Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán – Rüdiger Safranski

Creo que fue con Werther y sus “penas” cuando tuve consciencia plena de lo que suponía el romanticismo en toda su dimensión. Parafraseando al personaje de la novela de Goethe “volví sobre mí mismo y encontré un mundo”. Un mundo místico, un mundo más allá de este mundo, un mundo que da “alto sentido a lo ordinario, a lo conocido dignidad de desconocido y apariencia infinita a lo finito” en palabras de Novalis. Un mundo de sentimientos profundamente elevados. De significaciones extremas. Un mundo que vive de la belleza y para la belleza. Y que sin la belleza no podría existir, aunque por lo efímero de la belleza esté destinado a brillar en la infinitud mortal. Y precisamente, rodeado de la más palpable muerte, alejado del mundanal ruido, sufrí el sentimiento romántico de la forma más pura. Fue en Berlín, paseando entre las tumbas de los románticos Fichte y Hegel en el Dorotheenstädtischer Friedhof, cuando pude terminar de asimilar todo aquello que había leído.

Pocos días después, en la Alte Nationalgalerie, mientras contemplaba los cuadros de los autores románticos, me quedé extasiado en la oscura profundidad del “Abtei in Eichwald” de Caspar David Friedrich . Cuando llevaba varios minutos perdido en el cuadro, se me acercó sigiloso un profesor alemán que nos acompañaba y empezó a explicarme todo el significado que subyace en ese y otros cuadros de Friedrich. Es decir, me introdujo someramente en la filosofía romántica. Y eso es precisamente lo que se puede obtener, de forma ampliada y detallada, del libro de Rüdiger Safranski. 

El romanticismo es más que un estilo literario o pictórico. Es una filosofía vital. Una filosofía que empezó en la segunda mitad del s.XVIII y que durante casi 250 años lleva influyendo en todos los aspectos de la cultura y sociedad, principalmente, europea. Desde la política, pasando por la literatura, la filosofía o la pintura, entre otros, el romanticismo ha ido buscando una veta por la que penetrar en mayor o menor medida. 

Si seguimos la crónica descrita por Safranski desde el viaje marítimo de Herder hasta los últimos años del s.XX, veremos como esta filosofía ha influido en la vida de los alemanes, y de todos los que han interactuado con ellos durante este tiempo. 

Con una prosa templadamente sencilla, directa, sin circunloquios innecesarios, Safranski va desgranando tanto histórica, como biográfica y, sobre todo, filosóficamente el romanticismo, haciendo hincapié en ciertos autores clave, exponiéndolos en su contexto y encajándolos en su momento histórico.

En los albores del espíritu romántico decía Herder que “ningún pueblo de Europa puede cerrarse frente a los otros y decir neciamente : en mí y sólo en mí mora toda la sabiduría.” Por ello, y por todo lo que va exponiendo a lo largo de sus páginas, Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán es una obra imprescindible para todos los que amamos la historia y la filosofía europea y, más concretamente, alemana.

Paseos por Berlín – Franz Hessel

En muchas ocasiones echo en falta libros que no basen toda la intención de su trama en la necesidad de motivar al lector a base de giros y situaciones intrincadas. Echo en falta la prosa bella sin mayor intención que narrar, que contar algo por el mero hecho de contárselo al lector. Y eso es precisamente lo que ofrece Franz Hessel en este relato. El autor se dispone a coger al lector de la mano y llevarlo de paseo por Berlín, mientras le va narrando lo que ve, lo que siente, lo que vive. Sin artificios, sin añagazas.

Franz Hessel se enfunda en su traje de flâneur y vaga por las calles de Berlín sin un propósito aparentemente fijo, mientras se deleita por aquello que el paseante común no es capaz de ver, y mucho menos de sentir. Hessel vive las calles, las plazas, sus gentes. Descubre a cada paso detalles de un Berlín de los años veinte del s.XX que, si ya de por sí resultaba maravilloso (y lo sigue resultando), bajo los ojos de Hessel se convierte en un catálogo de maravillosas peculiaridades deliciosamente caóticas.

Si su coetáneo Erich Kästner en la magnífica novela «Fabian» nos describió de una forma directa la sociedad de los años 20 y 30 en Berlín y cómo se asimilaban los cambios históricos que se estaban produciendo, se podría decir que, sin llegar a obviar ese contexto, que no lo hace, Hessel se centra en el entorno berlinés donde se producían, ayudándonos a imbuirnos en ese ambiente singular.

«Paseos por Berlín» llega a resultar por momentos, y es quizás una de sus mayores virtudes, una guía visual y social del Berlín de entreguerras, del comienzo de su modernización. Cualquier viajero, que no turista, actual, puede optar por coger este texto y usarlo, además, como una peculiar guía de viaje. De hecho la estructura del libro propicia este aspecto. Se pueden usar sus peculiares y calculadamente erráticas rutas para descubrir otro Berlín alejado de las guías de viaje y check-points turísticos y entender de dónde procede aquello que se está observando y cómo ha ido evolucionando. De hecho, estas rutas son tan amplias que, como si de una espiral se tratasen, llegan a abarcar las afueras de Berlín, igual de cautivadoras, si se sabe donde mirar, y Hessel lo indica, que los más fastuosos monumentos.

Pero, sin obviar este aspecto visual, y creo que es la mayor cualidad de esta obra, «Paseos por Berlín» permite la libertad de no tener que optar por pretensión alguna a la hora de leerlo, ni siquiera la de descubrir el propio Berlín. Permite deleitarse con la simple y llana lectura de un prosa ligera, calculada, descriptiva y cautivadora. Una prosa difícil de encontrar. Una prosa sin trampa. Transparente. Deliciosa.